Bloques de adobe, mezcal y el paisaje árido de los Valles Centrales de Oaxaca

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  • Ubicación:
    Agua del Espino, San Martín Lachilá, San Agustín Amatengo Ejutla, Valles Centrales – Oaxaca, México
  • Fecha:
    2019
  • Equipo:
    Enlace Arquitectura, ReThink Foundation, Biñ Yu initiative, Miguel Salas y University of Toronto Harvard University
  • Fotografía:
    Enlace Arquitectura
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Año 2017-2020

La región suroeste de México tiene un patrimonio cultural lleno de riqueza e impresionantes recursos naturales y culturales. Sin embargo, está muy rezagado con respecto al resto del país en términos de crecimiento económico y prosperidad.

Durante la última década, el Valle Central de Oaxaca se hizo conocido por la producción de mezcal, que es un proceso intensamente laborioso y artesanal que consiste en fermentar y destilar las piñas de agave en altas concentraciones de alcohol. A pesar de que el mezcal ha existido durante siglos, recientemente se ha convertido en un bien codiciado en los mercados globales. Si se gestiona adecuadamente, esto podría representar una valiosa oportunidad para reinvertir las ganancias económicas en la comunidad, mejorar la producción agrícola, alentar la inclusión social y recuperar las condiciones ambientales.

Una de esas oportunidades viene a través del uso de productos de desecho de mezcal que pueden ser utilizados para fabricar bloques de adobe. El bagazo es una sustancia fibrosa derivada del agave y la vinaza es un líquido ácido que queda luego del proceso de destilación. El 95% de los productores de mezcal en Oaxaca, actualmente eliminan la vinaza arrojándola al suelo. Dado su alto contenido ácido (pH3.3), contamina el nivel freático. Por cada litro de mezcal, se producen 13 litros de vinaza; 10,000 litros por mezcal producen 130,000 litros de ácido que necesitan encontrar una forma limpia de ser eliminados. Bagazo es benigno para el medio ambiente y puede ser utilizado como fertilizante. Cuando se combinan el bagazo y la vinaza con tierra se crean bloques de adobe que son más fuertes y más resistentes en términos sísmicos que sus contrapartes tradicionales. Actualmente, COAA y el arquitecto Alejandro Montes fabrican bloques de adobe con desechos de mezcal en Matatlán, y su metodología podría ser replicada en otros municipios para crear nuevas economías locales.

Otro componente importante del proyecto es la reforestación del valle y los terrenos comunales. Debido a la demanda de madera utilizada para cocinar las piñas de agave, se ha ido agotando progresivamente el bosque, perjudicando a las comunidades en términos de épocas de sequía más pronunciadas, menos lluvia y una capa freática cada vez menor. Junto con la Fundación Harp Helu, hemos comenzado una alianza para replantar 15 hectáreas de tierra en la temporada de lluvias de 2020.